¿Entrenar? Buff ¡que estrés!

Cuando Zulema se pone a correr, ella experimenta diferentes sensaciones. Aumenta su temperatura corporal, se quita la chaqueta por que empieza a sudar. Al rato, salen pequeños recuerdos de su antigua lesión en la rodilla, empieza a coger más bocanadas de aire y después de unos kilometros nota una pequeña flaqueza de fuerzas. ¡Que estrés!, ¿no? Aún así, ella sigue corriendo y al terminar el entrenamiento se va a casa satisfecha. 

Pues bien, correr, como cualquier otro ejercicio es un estresor, que provoca cambios fisiológicos y de comportamiento en Zulema, aunque ella no sea consciente. Todos estos cambios que hacen que Zulema salga indemne de ese estrés,  incluso tenga un beneficio a largo plazo en su salud, se debe a los diferentes cambios funcionales que se generan en sistemas como el cardiovascular, el metabólico, el digestivo, el renal e incluso en el sistema inmunitario. Manteniendo así, constantes vitales. Este fenómeno, donde se consigue la estabilidad de estas constantes mediante cambios funcionales se engloba en el concepto de Alostasis o capacidad alostática. Pero, ¿Quién puede coordinar estos cambios?

El cerebro, podríamos decir que es el director de la orquesta, dando la salida al comienzo de la función (Figura1), donde los diferentes sistemas tocan de manera conjunta con la finalidad de que Zulema pueda superar y recuperarse del estrés que sufre.

La información mecánica de la contracción muscular o la química por la disminución de oxígeno en sangre, llega  directamente al cerebro de Zulema para contrastarlo con sus experiencia, que rápidamente genera diferentes respuestas mediante impulsos nerviosos hacia su corazón, aumentando la fuerza de bombeo cardíaco, hacia su musculatura respiratoria, para que empiece a trabajar más fuerte o hacia al páncreas que expulsa hormonas para movilizar reservas,  generando más “gasolina” para mantener la actividad física.

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Además, después de la reacción rápida nerviosa, el cerebro genera una descarga de hormonas que influyen en los diferentes sistemas, generando una respuesta con un efecto más tardío, que produce cambios en sistemas como el inmune o el metabólico y estos sistemas devuelven información hacia el cerebro para modificarlo.

El cerebro al final, será el que decida cual es nuestra capacidad de tolerar la actividad física. Y éste calibrara la respuesta de estrés dependiendo de múltiples factores (Figura 2). El desarrollo durante la infancia, la herencia genética y su estado anímico son varios factores que determinan la capacidad de mantener un ejercicio. Como por ejemplo la preocupación de Zulema por las anginas de su hijo o su vida ligada a la práctica del atletismo y sus grandes experiencias, hacen que el umbral de tolerancia al estrés y su recuperación después del ejercicio puedan cambiar.

Pero tan importante es la capacidad de generar los mecanismo suficientes para mantener el estrés que sufre Zulema, como la recuperación que ella tiene después de terminar su entreno del día y como se adapta todo su cuerpo al estrés físico en repetidas sesiones.

Al empezar a correr, la frecuencia respiratoria de Zulema va en aumento y una vez terminada, ella vuelve a respirar a una frecuencia de reposo. Esta es el comportamiento normal ante un ejercicio y la recuperación de cualquier respuesta fisiológica como la frecuencia respiratoria de Zulema.

Si los entrenos de Zulema respetan los umbrales de activación de los diferentes mecanismos de alostasis mediante una actividad física moderada, la adaptación normal a lo largo de los entrenos consistirá en la disminución de la respuestas fisiológicas de estrés (Figura A. Linea roja) ante la misma intensidad de ejercicio. Esto puede suponer una mejoría en su salud ya que su musculatura será capaz de alimentarse eficazmente, mejorará su capacidad cardiorespiratoria e incluso el sistema inmune se verá reforzado.

Por el contrario Zulema a lo largo de su vida deportiva en  alta competición, ha experimentado los efectos de intensos y prolongados entrenos, que hacen, que se acentúe la producción de hormonas a lo largo del tiempo (Figura C)  que tienen como efecto disminuir las defensas, provocando que Zulema en ese periodo tuviera la facilidad de pillar un resfriado.  Otro fenómeno de respuesta, donde no se considera que se haya producido una adaptación, puede ser por ejemplo, que en un mes de entreno intenso Zulema siempre tenga la misma frecuencia de respiración ante la misma intensidad de ejercicio (Figura B.Linea Azul). O que su adaptación al ejercicio agote la respuesta fisiológica, como por ejemplo  la disminución de la recuperación en lesiones musculares, ya que el sistema inmune no responde con la intensidad debida.(Figura B).

Pero, también es sabido que el otro extremo, no hacer ejercicio, puede acarrear diferentes problemas de salud. El estrés que generan estos tipos de adaptaciones, en la que la salud de Zulema se ve comprometida se le llama Disestrés.

Aquí tienes un cuadro resumen de los conceptos que hemos tratado, en el cual la obtención de una mejora en la salud mediante una actividad física se considera un buen estrés o Euestrés. Por el contrario si se genera una pérdida de salud por exceso o poca actividad, se considera un Disestrés

Así que, enfundate las zapatillas y !a Euestresarse!

4 comentarios en “¿Entrenar? Buff ¡que estrés!

  1. Mikel

    Grandes!

    ¿Cómo podemos detectar, como atletas, si estamos en unas condiciones de disestrés? ¿Cómo deberíamos actuar ante este hecho?

    ¡Con ganas de que lo expliquéis en otra entrada!

  2. Eduardo

    Muy buen articulo.
    ¿estos indicadores y procesos son iguales para todo tipo de atletas, velocista, medio-fondo y fondo?

  3. Javier Luis

    Hola Eduardo.

    Esta es la respuesta básica de cualquier persona que se enfrenta ante un estrés, pero cada persona tiene sus diferentes respuestas ante diferentes situaciones estresantes, generado por multiples variables. Una de ellas es, si en tu vida como atleta te has entrenado para adaptarte a un estrés generado por un sprint, o por aguantar kilómetros. Lo importante es que gracias al entreno te adaptes a ese ejercicio.

    No se si he podido contestar bien a tu pregunta, Eduardo.

    MUCHAS GRACIAS por participar en el blog!

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